Une año internacional de orar por Marrueceos y sus pueblos
| Semana 38 |
MarrakechEl nombre “Marruecos” es derivado de la palabra Marrakech, tanto como la ciudad se convierte en un sinónimo con la nación a los visitantes a lo largo de los siglos. Las dinastías Berberes que han aceptado las formas fanáticas del Islam fundaron Marrakech en el año 1070 DC y continuo ayudando a extinguir lo muy poco que quedaba de la ancestral iglesia del Norte de África.Marrakech moderna es una ciudad con una población estimada de un millón de habitantes. Atrae a muchos visitantes debido a sus fascinantes bazares multicolores y de su espectacular ubicación dentro de la vista de los picos de torres cubiertas de nieve de las Montañas de los Altos del Atlas. Su famosa plaza de la ciudad antigua, el Djemaa el Fna, es como un teatro viviente. Contadores de historias, encantadores de culebras, lectores de fortunas, cantantes tradicionales populares, acróbatas y una variedad de otras actuaciones exóticas e inesperadas y actividades que toman lugar en la plaza cada día. El turismo y la artesanía son los sostenes de su frágil economía. El desempleo permanece elevado. Existe mucha inmoralidad sexual. Pero muchos aquí están abiertos al Evangelio. Actualmente, hay un número de pequeños expatriados y de hermandades Marroquíes en la ciudad, Y es el deseo del Señor el levantar una iglesia unida, pura y santa, formada por casas funcionando como iglesias en cada vecindario. Tal Iglesia podría ejercer tal importante papel alcanzar a toda la región desde la costa Atlántica hasta las Altas Montañas Atlánticas. “Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto.” 1 Pedro 5:1-2 “Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.” 1 Pedro 2:5
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