Une año internacional de orar por Marrueceos y sus pueblos
| Semana 40 |
Matrimonio y FamiliaMarruecos es una cultura orientada hacia la familia. Las relaciones más cercanas que la gente tiene son usualmente dentro de la familia incluyendo a sus tías, tios, primos y parientes politicos. Los Marroquíes han vivido tradicionalmente juntos en una familia numerosa. Esto es aún verdad en las areas rurales. En las ciudades, el nucleo de la familia se ha vuelto algo mucho más común y especialmente entre la clase media. En muchos casos donde tanto la esposa como el esposo trabajan, el sueño inmediato despues del casamiento es establecer un hogar por su propia cuenta.El matrimonio es otro aspecto de la vida Marroquí que está bajo un cambio. Los Marroquíes son más propensos a casarse por seguridad financiera y por el respeto y la aceptación que la sociedad otorga a aquellos que estan casados y con hijos, en lugar de casarse por un deseo de mantener una relación romantica y tener a un compañero(a). A pesar de que los matrimonios arreglados aún ocurren y una pareja potencial para matrimonio debe de obtener la aceptación de la familia, muchos jovenes educados ahora quieren escoger a su propia pareja de matrimonio. Hasta la edad de cinco años, los niños son frecuentemente consentidos y no muy disciplinados. A medida que van creciendo, la disciplina estricta inmediatamente comienza. Una forma común de regaño es el de decirle al niño que su comportamiento es vergonzoso y que le vas a decir a los demás lo que has echo. De hecho, a lo largo de sus vidas, el honor es es un lazo en la unidad de la familia. Existe presión para conformar con ello. Esto es particularmente verdad en las áreas de moralidad y religion. Si alguien está envuelto en un comportamiento vergonzoso, esto se refleja en toda la familia. La familia provee seguridad social. Muchos Marroquíes no esperan que alguíen fuera de la familia les brinde apoyo. “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe. ” Gálatas 6:10 “Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre.” Juan 8:35
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